sábado, 18 de abril de 2015
virginia blanes ®
El Amor está en todo. Es de pobres buscarlo sólo en una persona; es de necios buscarlo siempre fuera.
Amar no es dar y recibir, es ser y permitir ser.
Cuando al hacer esperamos, no estamos amando, cuando al ser esperamos, no estamos siendo realmente.
La necesidad de amar y sentirse amado es sólo un reflejo de la búsqueda eterna que nos lleva al reencuentro con nosotros mismos.
Cuando estás lleno de ti no quedan huecos por los que lamentarse.
El camino de mi corazón no es convertirme en alguien especial, si no recordar quién soy y atreverme a ser.
Te sentirás decepcionado mientras no aceptes que todo lo que necesitas, amas y detestas está en ti y que fuera no vas a encontrar más que reflejos tuyos.
Si cierras tu corazón para evitar llorar, olvidarás reír, olvidarás amar.
No te hagas a ti mismo lo que no te gusta que te hagan los demás.
Si no le doy al otro el permiso de ser, como me voy a dar el permiso de recibir.
SER implica no convertirte en lo que los demás esperan de ti.
La soledad es necesaria para lograr volver a mí.
Lo que no suma, resta.
Lo que más teme el ser humano es su libertad, su responsabilidad y junto con esto el cambio, lo desconocido, aunque en el nuevo camino pudiera dejar de sufrir. La gente, en general, no cambia, sólo avanza en su propia perdición.
La dependencia es una terrible enfermedad, que impide que el individuo se descubra a sí mismo y le lleva a mimetizarse con aquel del que depende, a construirse en base a los deseos y necesidades del otro.
La inconsciencia, las necesidades y las creencias nos arrastran, y aún osamos pensar que elegimos, cuando lo único que hacemos es reaccionar.
No podemos pensar que hacemos uso de nuestro libre albedrío si no somos plenamente conscientes y hemos trascendido nuestras no verdades y nuestras creencias.
El ego se aferra, el amor otorga libertad; el ego es inmovilización, el amor es evolución; el ego limita, el amor da oportunidades.
Buscas el reconocimiento cuando no asumes tu grandeza y tu responsabilidad.
No tienes enemigos, son sólo otros personajes que se adaptan a tu juego y te ayudan a justificar tu sufrimiento. Cuando vives así, tu único y peor enemigo, eres tú mismo.
Cuando perdemos la inocencia, entramos en la ignorancia.
Dónde pones la fe, es donde pones tu poder.
Ser adulto quiere decir responsabilizarse, o sea, recoger todo el poder que he ido poniendo fuera y hacerme cargo de mi vida.
No se trata de negar mis emociones, o de negar mi mente o de negar mi espíritu. Se trata de equilibrar mis emociones, educar mi mente y ubicar mi espíritu.
Podemos sentir cualquier emoción, el problema está en ser arrastrados por ellas y pensar que esa es la única realidad.
No esclavices a tu alma en base a lo que los demás dicen de ti.
La ignorancia es vivir apoyado en creencias que no te permiten descubrir y experimentar la realidad.
Sólo cuando los objetivos fatuos comienzan a caer, los auténticos deseos del corazón pueden emerger.
Cada vez que tu ego gana, tú pierdes.
Nadie tiene el poder sobre tu felicidad.
Una de las formas más agotadoras de vivir, es intentando demostrar que mereces que te quieran.
La gente critica lo que desconoce porque es más sencillo y más cómodo que intentar comprender.
La gente teme a los que son diferentes a ellos, porque les recuerdan su mediocridad.
Estar pendiente de lo que los demás piensan de uno, sólo sirve para ir acrecentando la debilidad y la dependencia.
Los peores son los que creen que saben, creen que son superiores a los demás y, por todo eso, nunca se plantean dar un paso. Esta gente navega entre excusa y excusa negándose a asumir la vergüenza que sienten ante sí mismos.
Sólo hay que saber dar el tiempo suficiente para que lo malo pase y estar atento, despierto para disfrutar de lo bueno. Sin embargo tememos los inicios, lloramos los finales y entre quejas nos perdemos lo central de cada cosa.
La ignorancia es la fuente del sufrimiento.
Los días y las oportunidades se suceden mientras te empeñas en buscar certezas para aventurarte en los caminos que debían ser andados, olvidando que lo desconocido nunca viene de la mano de la seguridad.
El ego nunca te dice la verdad, si no lo que le conviene en cada momento.
Cuando intentas controlar la vida, no le das el permiso para que te de lo que necesitas y la limitas diciéndole que te de lo que tú crees que te va a hacer sentir seguridad.
Si no confías en la vida tampoco confiarás en nadie, porque los demás, también son vida.
La pereza encuentra infinitas justificaciones o entretenimientos para que no hagas lo que has venido a hacer.
Sólo evolucionamos cuando nos cuestionamos.
Cuanto más apego tienes a lo mundano, más te olvidas de ti y de lo que hay más allá.
Cuanto más criticamos y juzgamos a los demás, más víctimas somos, en primer lugar, de nosotros mismos.
cuando criticamos tenemos que abstraernos de lo bueno que tiene el otro, para amplificar su sombra.
Atraes a tu vida aquello que está en consonancia con tu frecuencia vibratoria, no aquello que tu ego desea.
El miedo es la mayor prisión que existe. El miedo es el opuesto del amor.
Nada da más terror que saberte extraviado y cimentando lo incorrecto. Y nada resta más valor, que haber perdido tu fe y tu amor por ti mismo.
El miedo argumenta sin conocer la realidad, el valiente la descubre.
Sólo tienen miedo a la soledad aquellos que no quieren descubrirse.
La falta de atención es la fuente del miedo.
En el miedo nunca hay calma, en la calma nunca hay miedo.
Las cargas de las que no somos capaces de desprendernos, nos acompañan a través del viaje de la muerte, vida tras vida, hasta que aprendemos a soltarlas. Los que temen a la muerte se equivocan, aunque también lo hacen los que ven en ella su salvación.
Cuando nos anclamos, lejos de morir, sencillamente, nos pudrimos.
Hay que saber morir para saber vivir.
La energía sí es coherente y se manifiesta de la forma adecuada al ordenamiento de tus pensamientos más profundos, no de tus deseos inmediatos o efímeros.
Si te cierras a la abundancia, te cierras también al camino de tu alma, a lo que por derecho es tuyo.
Las cosas no cambian, cambiamos nosotros.
Cuando nos preocupamos, bloqueamos la energía que nos permitiría solucionar lo que nos preocupa.
Si no tienes consciencia de tu cuerpo, no puedes sentir que estás viviendo, ni puedes ocupar tu espacio.
Tu camino es único y sólo tú lo puedes andar.
No importa lo que crees que falta en tu vida si no, lo que ya tienes.
Siempre estamos sembrando porque siempre estamos pensando. Nuestro pensamiento es el creador de nuestras circunstancias.
Cuando permanezco aquí y ahora, me doy cuenta que no necesito nada más para ser feliz.
La serenidad aparece cuando entras en la aceptación y sales de la necesidad.
El poder está en ti, no en una entidad o persona externa.
Educar es enseñar a alguien a ser autosuficiente y a pensar por sí mismo.
El milagro es seguir caminando.
Ningún arrepentimiento es peor que el que nace de lo no hecho.
www.virginiablanes.com/
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Increíble... Qué magia.. Muchas gracias Virginia por hacer que recordemos. Me da paz leerte.. se siente muy adentro.
ResponderEliminarMuchos saludos desde México, con mucho gusto asistiría a una conferencia o taller tuyo en estos rumbos, pensaré que así será mi pronto.
ResponderEliminarMuy buenas frases! Con energía como tu ! Graciasss
ResponderEliminarEs para leerlo mí veces y cada vez sacar algo nuevo. Gracias
ResponderEliminarSublime!!!
ResponderEliminarTanto conocimiento condensado para tener "una vida".
Gracias Virginia!!