Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos
pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la
utopía? Para eso, sirve para caminar.
La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba;
la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.
Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses,
pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias
de los hombres.
El artista sabe lo que hace, pero para que merezca la pena debe saltar
esa barrera y hacer lo que no sabe.
Quien no
se hace el vivo va muerto. Estás obligado a ser jodedor o jodido, mentidor o
mentido. Tiempo del qué me importa, el qué le vas a hacer, el no te metás, el
sálvese quien pueda. Tiempo de los tramposos: la producción no rinde, la
creación no sirve, el trabajo no vale. En el Río de la Plata, llamamos 'bobo'
al corazón. Y no porque se enamora: lo llamamos 'bobo' por lo mucho que
trabaja.
El hambre
desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza: Si
usted ama, tendrá sida. Si fuma, tendrá cáncer. Si respira, tendrá
contaminación. Si bebe, tendrá accidentes. Si come, tendrá colesterol. Si
habla, tendrá desempleo. Si camina, tendrá violencia. Si piensa, tendrá
angustia. Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad.
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