lunes, 2 de enero de 2012



EL VALOR DEL TIEMPO

Para entender el valor de un año pregunte a un estudiante que reprobó en los escritos finales.
Para entender el valor de un mes pregunte a una madre que tuvo un hijo prematuro.
Para entender el valor de una semana pregunte al editor de una revista semanal.
Para entender el valor de un día pregunte al que va por el desierto en busca de agua para beber.
Para entender el valor de una hora pregunte a los enamorados que están esperando el momento de encontrarse.
Para entender el valor de un minuto pregunte al viajante que perdió el tren.
Para entender el valor de un segundo pregunte a una persona que sobrevivió en un accidente de tránsito.
Para entender el valor de una milésima de segundo pregunte a un atleta que ganó una medalla de plata en las Olimpiadas.

El tiempo no espera por ninguna persona.
Valoriza cada momento de tu vida. Lo apreciarás más aun.
 —








“Meditación no es trabajo. Meditación es puro éxtasis.
A medida que vas más hacia adentro, te encuentras con espacios más y más hermosos, puntos más y más luminosos. Son tu tesoro. Silencios más y más profundos que no son solamente la ausencia del ruido, sino la presencia de una canción sin sonido: musical, viva y danzarina.
Cuando llegas al último punto de tu ser, al centro del ciclón, has encontrado a Dios; no como una persona, sino como luz, como conciencia, como verdad, como belleza, como todo lo que el hombre ha estado soñando durante siglos. Y estos tesoros soñados están escondidos en su interior. “

- Osho Vipassana 








"Sin música la vida sería un error." (Friedrich Nietzsche)

 







Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto, y en un
determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo
salvado por su amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.
Intrigado, el amigo preguntó:
Por que después que te lastime, escribiste en la arena y ahora escribes en
una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió:
"Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena
donde el viento del olvido y del perdon se encargaran de
borrarlo y apagarlo.
Por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la
piedra de la memoria del corazón donde ningun
viento
en todo el mundo podrá borrarlo".

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