"Para evitar que pensamientos tan hermosos se transformasen en sufrimiento, María desarrolló un método: cuando algo positivo relacionado con R.H viniese a su cabeza, y eso podía ser la chimenea y el vino, un idea que le gustaría discutir con él, o simplemente la agradable ansiedad de saber cuándo volvería, maría dejaba lo que estaba haciendo, sonreía hacia el cielo, y agradecía estar viva y no esperar nada del hombre que amaba.
Sin embargo, si su corazón empezaba a quejarse de su ausencia, o de las equivocaciones que había cometido cuando estaban juntos, ella se decía a sí misma: ' Quieres pensar en eso? pues vale; sigue haciendo lo que deseas, mientras yo me dedico a cosas más importantes'". Paulo Coehlo.
"Al contrario de lo que mis clientes piensan, el sexo no puede ser practicado a cualquier hora. Hay un reloj escondido en cada uno de nosotros, y para hacer el amor las manecillas de ambas personas tienen que marcar la misma hora al mismo tiempo. Eso no sucede todos los días. Aquel que ama no depende del acto sexual para sentirse bien. Dos personas que están juntas, y que se quieren, tienen que sincronizar sus manecillas, con paciencia y perseverancia, con juegos y representaciones 'teatrales', hasta entender que hacer el amor es mucho más que un encuentro; es un 'abrazo' de las partes genitales.
Todo tiene importancia. Una persona que vive intensamente su vida goza todo el tiempo y no echa de menos el sexo. Cuando practica el sexo, es por abundancia, porque el vaso de vino está tan lleno que desborda naturalmente, porque es absolutamente inevitable, porque acepta la llamada de la vida, porque en ese momento, sólo en ese momento, consigue perder el control". Paulo Coelho.

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